El Instituto de Desarrollo Profesional del Colegio de Contadores Públicos del Estado Lara. IDP… ¿Organización?

16 enero, 2019 por Harold Márquez

Crónica social

Con motivo de los 30 años de constitución del Instituto de Desarrollo Profesional del Colegio de Contadores Públicos del Estado Lara (IDP) se celebró una fiesta a la que gentilmente fui invitado por la Lcda. Yenny J. Nelo N. Coordinadora de Desarrollo Profesional.

Durante el bienio 1983-1985 fungí de Director General, lo que justifica la invitación y mi asistencia, allí fui reconocido con un botón, al igual que los demás colegas que han ocupado el cargo.

El evento tuvo como preludio una misa católica, costumbre que cada vez se asienta más en cuanto acto se programe, el discurso clerical la mayoría de las veces cargado de “la situación país” constituye un placebo que contribuye a drenar la angustia cotidiana por la crisis que padecemos y que engorda las redes y los medios de (in) comunicación.

Carlos Figueredo, experimentado colega en el arte de la animación de eventos dio inicio a la parte protocolar, la convocatoria a los ex directivos en estricto orden cronológico de ocupación del cargo de Director General a quienes se les fue imponiendo su medalla, la recibimos orondos, de parte de la Junta Directiva del Instituto, todo grabado en fotografía desde la sonrisa de los intervinientes al cansado aplauso de los asistentes.

El evento continuó, ahora otorgando diplomas por una cosa y otra, de tal manera que todos los asistentes recibieron el suyo, excepción hecha de un colega que, una vez convocado al presídium, los organizadores notaron que se lo habían omitido, sin embargo, igual sonrió ante la cámara del fotógrafo, al que también honraron con su correspondiente cartulina.

Diplomas por asistencia, buena conducta, revista Guarismos, instructor, trabajador, asomado y más, prácticamente ningún asistente salió liso.

Luego la fiesta propiamente dicha, bautizada de brindis, fiesta en todo el sentido de la palabra, limitada a los invitados, todos vinculados en el pasado o en el presente con el Instituto, como ya se indicó, solo colados a medias Chucho, su consorte recibió certificado, su hijo y el hijo mío que también es contador público por si acaso y quizá algún colega pareja o compañero (a) de algún destacado.

Un brindis con un vinito aguado, sangría me imagino, tequeños y bolitas de carne.  Aproveche para saludar amigos, conocidos, amigas, conocidas que los años y mi desconexión no veían desde años, eso me permitió mirarme y recordar aquella guaracha que cantaba Manolo Monterrey, que dice cada día que me miro en el espejo, ayyy.  me veo más viejo … cada día que me miro en el espejo, ayyy.  me veo más viejo…

La torta no podía faltar, con sus velitas y el cumpleaños feliz, muy sabrosa, me dieron dos raciones. Impecable.

Hasta aquí la crónica social.

Que faltó o que falta y que sobró o sobra en la celebración del cumpleaños. Pues sobraron Los discursos de los directivos llenos de vacío, palabras huecas para no decir nada.

Origen y devenir del IDP

El IDP nace como una Asociación Civil sin fines de lucro registrada en la Oficina Subalterna del Primer Circuito de Registro del Distrito Iribarren (hoy Municipio) del Estado Lara el 25 de noviembre de 1988, documento inserto con el N.º 42, folios 1 al 13, Protocolo Primero, Tomo 9.

El 24 de febrero de 2007 antes de cumplir los 20 años se produce lo que podríamos definir como el inicio de la agonía del IDP, se le subordina a la Junta Directiva del Colegio, mediante la reforma de la elección de su Directorio estableciéndose que el Secretario de Estudios e Investigaciones (SEI) de la Directiva del Colegio pasa a ser su Director General, pierde así el IDP su autonomía y el SEI se hace gratis de una infraestructura organizativa para medrar a través de la misma.

Veamos en perspectiva el andar del IDP desde su creación hasta el presente:

La primera Directiva duro poco tiempo, parcial de 1988. su Director Nerio Mata Pino, destacado colega no logra enrumbarla, el trabajo lo convoca a otra región, le sigue Hermes Jiménez Beiza (1988-1989) sin comentarios, nada que ver, lo usual,  a continuación es electo Fermín Ramírez quien abandona y lo sucede Luis Pastor Fuentes (1991-1993)  por fin el Instituto formaliza su funcionamiento, algunos cursos y un hecho trascendente la organización de las Jornadas de Contaduría Publica Pedro Arturo Leal, las mismas destacan por la calidad de los conferencistas y su nutrida concurrencia.

Para el bienio 1993-1995 es electo Director General Harold Márquez, lo acompaña un equipo que se restea como dicen, y acoge un plan de trabajo que integra una serie de programas que van más allá de la simple capacitación.

Ahora algunas consideraciones expresadas con obvia subjetividad, en cuanto me tienen por participe directo.

En mi condición de Director General electo en Asamblea del Colegio, solicité incluir como punto de agenda para la siguiente asamblea aprobar el pago de una cuota extraordinaria para el financiamiento del Instituto, la cual se le devolvería a los agremiados individualmente en cursos o en material impreso por el Instituto. 

Con los recursos obtenidos se mejoraron y amoblaron primero la sede del Colegio ubicada en la urbanización Nueva Segovia, para ello se contrató los servicios de un arquitecto, posteriormente se hizo lo propio con la sede que se alquiló en el edificio el Marqués.

Se adquirieron computadores, mobiliario, se contrató un solo empleado administrativo, la colega Ileidis Pérez. Se importó a docentes que trabajaban en el INCE, hoy INCES, Soto para profesor de ajuste por inflación, uno de los pocos conocedores del tema para la época, y a Arístides Basaldella experto en computación, quien continúa prestando sus servicios al IDP.

Entre otras cosillas se:

  • Creó la empresa mercantil COCPEL PUBLICIDAD, S.A. para abaratar el costo de  los anuncios  publicitarios del Instituto y del Colegio.
  • Reglamentó los descuentos en los cursos y demás actividades del IDP.
  • Regularizó la edición de la  revista Guarismos con una periodicidad semestral.  Por lo que en los dos años de gestión se editaron los números 36, 37, 38 y 39
  • Se creó la Biblioteca del Contador Público.
  • Se creó la librería del contador público.
  • Aprobó el Premio Nacional de la Contaduría Pública Venezolana
  • Se proyectó la creación del Museo de la Contabilidad
  • Se estimuló la creación del Archivo Documental de la Contabilidad Venezolana.
  • Se prohibió a los directivos del Instituto impartir cursos salvo que no se remuneraran para así evitar el convertir en negocio particular al organismo.
  • Se le definió al IDP un ejercicio económico, se estableció su correspondiente contabilidad y se entregaron  cuentas, memoria y estados financieros por cada uno de los ejercicios.
  • Se mantuvo la iniciativa del equipo precedente de realizar las Jornadas anuales  Pedro Arturo Leal, las cuales se trasladaron del Teatro Juares al Auditorio Ambrosio Oropeza de la UCLA para darles mayor audiencia, incluir a los estudiantes y profesores del  para la fecha Decanato de Administración y Contaduría.

Y ahora vamos a lo que es peor, los malos pensamientos a partir de lo que veo:

Conté ocho trabajadores en el Instituto, reconocidos con su respectivo diploma, igual a un número significativo de instructores y unas maravillosas instalaciones.

Veo un buen negocio sin norte y perdido en su razón de ser, convertido en simple instituto de adiestramiento, usufructuado por los instructores y sin beneficio sustantivo para la membresía.  Negocio que no entrega cuentas ni memoria de su actividad.

¿Qué faltó? Repito la reflexión sobre el camino andado y la razón de un instituto de desarrollo profesional que devino en academia de enseñanza, entrenamiento o amaestramiento en NIIF y reformas legales, agotado, castrado, ausente de creatividad, justificando sus limitaciones con excusas pueriles, sin proyectos.  Lo más audaz que se asomó fue la edición digital de la revista Guarismos con pesar por lo costoso que sería imprimirla en papel. 

Se olvidan que los bancos tienen más de cinco años que sus estados de cuenta los entregan digitalizados y que las versiones digitales de diarios, revista y libros son lo normal.

El colega y amigo Tulio Rodríguez reconstruye la historia del IDP, lo acompaña en esa tarea el también amigo y colega Marco Llontop, los que amablemente me consultaron, encuesta de por medio, que opinaba sobre el actual IDP, para que no se tengan dudas trascribo aquí mis respuestas, el martes, 08 de agosto de 2017:

1.- ¿Cómo evalúa usted la labor del Instituto de Desarrollo Profesional (IDP) en el Estado Lara y en la Región?

Entiendo que se refiere a su situación actual. De lo poco que he visto, lo veo como un organismo cansado, aletargado. Con una infraestructura sólida, pero sin iniciativa. Restringido en su actividad a algunos cursos o talleres, sin audacia para estimular la investigación, generar publicaciones, crear ambiente para el intercambio y la discusión. Sencillamente lo sentencio con una sola palabra: AGOTADO

2.- ¿Considera usted que las metas establecidas de servicio a los Contadores Públicos del Estado Lara y de la Región se cumplieron durante su gestión?

Para una respuesta que vaya más allá de la retórica le anexo la Revista Guarismos Num. 36, pp. 53-55. 1er semestre de 1993. En la cual recogemos la evaluación de lo que recibimos y el plan de trabajo para el bienio que nos comprometimos a gestionar el IDP. Y como corolario para la evaluación de lo cumplido los informes, Memoria y cuenta 93-94 y 94-95, que recogen los resultados de mi ejecutoria y del equipo que me acompañó.

3.- ¿De qué actividad en particular se siente usted satisfecho del Deber Cumplido?

De haberle dado la fisonomía, organización, infraestructura y visión de futuro a un organismo que desafortunadamente luego, no pudo ser mejorado. Incluso iniciativas y programas se desmontaron u olvidaron, como el premio nacional de contabilidad, la remuneración a los escritores, la muerte latente de la Revista Guarismos, la eliminación de la agencia de publicidad, la prohibición de participar en cursos a los directivos, la pérdida de autonomía y su subordinación a la Junta Directiva, entre otros.

4.- ¿Con relación al mejoramiento profesional de la profesión, específicamente cuáles fueron los logros más importantes de su gestión?

Honestamente no tengo forma, ni indicadores que me permitan medir el mejoramiento profesional. Al respecto si puedo señalar que, en nuestra gestión, se hizo un esfuerzo trascendente buscando mejorar y adecentar nuestra práctica profesional. Contratamos docentes de otros ambientes, adquirimos computadores, adecuamos una sede y al ser insuficiente, alquilamos otra, prohibimos y así lo incluimos en el Reglamento, que los integrantes de la Dirección del Instituto dieran cursos, exoneramos del pago a docentes de la universidad, entre otros.

Propusimos una audaz forma de obligar a los agremiados a estudiar, pues mediante una cuota obligatoria reintegrable, que todos tenían que pagar, se la honramos con su participación en cursos o con material educativo.

5.- En cuanto al comportamiento hacia el futuro a los retos estratégicos relacionados con el crecimiento del IDP, ¿Cuál considera usted que fueron los aportes más significativos?

Con respecto al Instituto, pienso que eso tienen que decirlo quienes actualmente lo dirigen. No sé si tienen planteado retos, reitero lo anotado en otra pregunta, siento que ahí se duerme.

6.- Con relación a las actividades de Investigación en el área de la Contabilidad cuáles fueron los aportes del IDP?

No percibo que hayamos cubierto nada en materia de investigación contable.  Una deuda general del gremio. El premio que promovimos al mejor trabajo iba en esa dirección, igual el remunerar a nuestros escritores, incluso para jerarquizar la docencia mantuvimos conversaciones para crear un postgrado del Instituto en convenio con una Universidad privada. Iniciativas que no se concretaron.

7.- ¿Podría opinar sobre los servicios que presta actualmente el IDP a los Contadores Públicos del Estado Lara y de la Región?

Debo dejar constancia que en las oportunidades que la Comisión de Historia me ha invitado, hemos sido cordialmente y eficientemente atendidos en sus instalaciones. Por lo demás nada que ver. No he requerido de ningún otro servicio y las veces que he ido aquello es un desierto. Me imagino que la cosa cambia cuando hay cursos o talleres o que se yo.

Para concluir

Remato con la Misión y Visión del IDP, la que ubico en el portal web del Colegio:

Misión: Hacer del IDP la Organización de Desarrollo Profesional más útil de la región. Dispuesta a la atención del Agremiado y al Intercambio con la Sociedad.

Visión: Brindar herramientas de acuerdo a las necesidades actuales para el desarrollo integral de nuestros agremiados y público en general.

Y percibo que a la par de su pésima formulación están invertidas, la misión parece una visión y esta última la misión lo que finalmente me permite concluir lo que es el Instituto de Desarrollo Profesional:         IDP Organización negligente

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