Filo. Un hijo no deseado

1 mayo, 2017 por Harold Márquez

 

 

Cuando mi hijo optó por irse a otro país, moda es moda, me dejo como legado un perro. Un cachorro. La cosa no fue tan directa, sabia de mi indiferencia ante las mascotas, mas no ante los animales.

Ensayó dejar el canino, un fila brasileño, con otras personas, el apuro no le permitió concretar la operación, me comentó alguien que su pareja propuso sacrificarlo, finalmente Filo que así se llama el can en cuestión, se lo dejaron a un hermano quien a los pocos días me lo llevó, esos perros comen mucho y es a usted a quien le corresponde velar por él. Para ese entonces el saco de alimento de 20 Kg estaba en el orden de los Bs. 2.500, hoy se ubica entre 65.000 y 75.000 de acuerdo a la marca. La mascota consume tres kilogramos diarios en promedio Bs. 315.000 mensual.

Tengo que salir por asuntos de trabajo por lo menos, dos veces al mes, con ausencia de hasta tres días. Un amigo viene a la casa, y le da de comer.

Al mejor amigo del hombre, no le gusta la soledad, llora por la noche, los vecinos me comentan que parece un niño. Cuando regreso ha adelgazado, me reclama o se contenta, con fuertes ladridos y carreras, de paso me mira con unos ojos, que ojos, que ni mi esposa cuando era casado. De nada vale que le explique que todo lo que gano en esas ausencias lo uso para comprarle su comida.

Los perros piensan, sueñan y se echan peos. Eso es lo que creo. Un etólogo me dice que es así menos lo de los peos, le contesto que no serán ruidosos pero si olorosos. Dormidos aúllan o lloran y si no me equivoco también se ríen. Si lo sabré yo. Filo no se a qué hora entra a mi cuarto, antes cerraba la puerta, y de repente un aullido, un empujón, un ruido, un rastrilleo, que se, me obligaba a levantarme y abrirla. Opte por ubicarle  una llave para que la abriera, pero no funcionó. Finalmente lo que hago, ahora, es dejar abierta la puerta de mi cuarto y que se acueste cuando le de la gana o tenga sueño, pero que no me levante como mujer esperando a marido borracho

Una amiga que se encuentra sola, como muchas mujeres y hombres de la llamada tercera edad. Ensaya su papel de abuela con un mestizo producto de un recogido que su hija apareo con una hembra igual, iba a decir de la misma calaña. Pero si lee esto, la amiga no la recogida, seguro que no me habla por un año, como mínimo.

Un perro es un animal indefenso, no es un gato que se deja solo y no le importa, sale y busca. Y el que busca encuentra, novia, comida y a veces casa. El perro no, andan flacos, llorosos, sarnosos, su mayor audacia es la bolsa de la basura, por eso come papel y plástico en el que han envuelto algo comestible. De ahí no pasa.

Según entiendo es un animal social, esto es que no puede estar solo, le gusta jugar, es manipulador  y dominante. El encantador de perros explica, según me contaron, que uno tiene que ser más bravo que ellos. Parece ser que en cuatro patas se le cae a muela, muela de verdad, de esa que denominan los chamos viejos como sinónimo de habladera de paja, argumento, argumento bien desarrollado, muela y muela la de chamos viejos, así tú le demuestras que eres el que manda.

Esta operación hay que repetirla cada cierto tiempo pues los canis lupus familiari, tienen memoria selectiva. Olvidan lo que le conviene. En eso se parecen a las ex.

Ahora pregunto, a mí me tocó el hijo en cuestión, porque es lo que es, un hijo chiquito, indefenso, consentido, llorón, de edad indefinida, que jode y echa vaina que jode. Pide, reclama, exige. No se sabe bañar. A veces quiere comida especial, reclama caricias. Se enamora solo y cuando huele a una dama en celo es un berrinche, para eso si es adulto.

Jubilado, con todos los hijos con sus problemas en sus casas, a lo más que me atrevo es a visitar y malcriar un rato a los nietos.  Las nueras y yernos me lo agradecen y en recompensa cuando me aparezco, muy de vez en cuando, poco, me recompensan en relación directamente proporcional al tiempo trascurrido.

Ahora, observo, que yo ando con el calamar de un hijo no deseado, al que tengo que alimentar, explicarle mis ausencias, consentirlo y de paso trabajar más de lo que me haría falta, si él no estuviera. Todo por un legado no deseado. Pasa.

Estoy averiguando los casos de mascotas que se han ido por “la situación país” y no he encontrado nada. Pero no pierdo la esperanza de iniciar el debido éxodo.

Pero mi amiga que ensaya lo mismo voluntariamente. Que me lo explique, como se fue a buscar ese problema de manera gratuita. Yo quería endosarle a Filo, le pareció muy grande. Que feliz sería ahora yo, no se Filo.

Mi hija me comenta que a este cuento le falta. Le contesto cuento no, crónica, y pienso será algo de filosofía o algo de zoología.

 

 

 

 

 

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